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jueves, 5 de mayo de 2016

"Tratado III" del Lazarillo

Empezaremos analizando los comportamientos de Lázaro y su amo, ese escudero que en este acto desapareció dejándolo sólo, y es ahí donde nos surge nuestra primera gran incógnita, ¿por qué hizo eso? un comportamiento un tanto extraño ya que en esa época solía ocurrir lo contrario, es decir, el siervo era el que emprendía camino solitario si decidía separarse de su amo. Que hiciese esto mostraba que no era capaz de afrontar sus problemas a la cara, ya que esta acción se dio debido a que tenía que afrontar unos pagos en los que su oscura morada sería embargada. Por otro lado, Lázaro en este momento se sentía confuso, quizás con un poco de miedo, algo le decía que la marcha de su amo lo convertía en pecador.


Pero vamos a centrarnos en el comportamiento de ambos personajes a lo largo de todo el capítulo y no vamos a ir punto por punto, por lo tanto vamos con una visión general.

Tenemos al Lazarillo de Tormes, una persona joven, casi un niño que va vagando por un pueblo donde poca gente ofrece unas migas de pan al que lo necesita, en una época donde es pecador el que no tiene, ya que algo habrá hecho para pasar hambre ahora... muy injusto ya que se veía a los mendigos como escoria de la sociedad, por lo tanto se ve obligado a buscar un amo que le mantenga a él y su gran apetito.

Lo más destacable de Lázaro fuese quizás su capacidad de subsistir, como era capaz de seguir con su día día comiendo solo migas de pan y si había suerte, un rebanada ya mordida... otro aspecto a destacar del personaje es su carácter con su amo, fiel a más no poder, aunque por dentro le desease lo peor a él y su clase social, ya que apenas le dio comida hasta no pasado algunos días. 

Sin embargo, el escudero poseía otras cualidades que contrastaban con Lázaro, él era un hombre que lejos poseía tierras, riquezas, pero en este pueblo apenas podía presumir más que de su vivienda, sus ropas, comida y un jarrón con agua para poder saciar la sed, eso sí, más quisiera Lázaro tener la mitad de estos bienes. Este personaje tenía como cualidades principales su confianza, ya que la depositó de lleno en su nuevo siervo. Eso sí, pecaba de engañoso, ya que la comida que a Lázaro le prometía nunca llegaba y a veces era el propio Lázaro quien tenía que dar bocado a su propio amo con las limosnas de los habitantes. Al contrario que Lázaro, él era más reservado, más ordenado en la esquema de su vida, ir a la iglesia, andar por el pueblo y volver a descansar, mientras que el día de Lázaro se podía convertir en una odisea.



Algo que también llama la atención es el desprecio a la clase de social de Lázaro, dicho anteriormente, ya que en una línea el escudero le dice que nadie quiere que sepa que vive y duerme en esa casa. Un aspecto que ambos tienen, donde el amo no se corta la lengua en expresar lo que piensa y Lázaro si lo hace.

Por lo tanto, lo más relevante podría ser el nivel de vida entre ambos y el contraste de como el amo mentía y Lázaro siempre todo lo que decía sería cierto, no obstante al final de relato, se puede observar como se crea un pequeño vínculo de amistad, y finalmente, el escudero alimenta a Lázaro.

Finalmente, Lázaro demostró ser el típico pícaro de la época, ya que consiguió aprovecharse a la perfección de todo lo ocurrido, aunque la comida no fuese el punto fuerte, consiguió agua, ropa, una cama, un techo, piedad con las vecinas de al lado, etc. Supo aprovechar y mejorar algo su vida.


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